19.11.2025

Visados de inversor y visados para empresas emergentes (Start-up Visa) en 2025: requisitos, inversión mínima, países más solicitados y procedimiento paso a paso. Infórmese sobre cómo constituir legalmente una empresa en el extranjero y obtener un permiso de residencia temporal o permanente mediante inversión.
El traslado a otro país ya no se limita únicamente a un visado de trabajo o de estudios. Un número creciente de países ha establecido programas que permiten a inversores y emprendedores obtener un permiso de residencia temporal, o incluso la ciudadanía, mediante inversiones en la economía o mediante el desarrollo de una actividad empresarial propia. Para quienes desean establecer su futuro en otro país, el visado de inversor y el visado para empresas emergentes constituyen instrumentos efectivos para una reubicación legal y para la expansión del capital.
No obstante, es fundamental tener presente que el visado de inversor y el visado para empresas emergentes representan itinerarios claramente diferenciados. Sus finalidades, requisitos, plazos de tramitación y obligaciones para el solicitante difieren de manera significativa. A continuación, se ofrece un análisis que le permitirá determinar cuál de estas vías se ajusta mejor a su situación.

Но важно учитывать, что такие программы требуют наличия крупной суммы денег. El visado de inversor es una modalidad dirigida a quienes están dispuestos a aportar capital a la economía del país. Habitualmente, estas inversiones consisten en la adquisición de bienes inmuebles, la compra de valores o la participación en empresas locales. A cambio, el Estado concede un permiso de residencia temporal y, si se cumplen los requisitos exigidos, acceso posterior a la residencia permanente o a la ciudadanía. Es importante tener en cuenta que estos programas requieren disponer de un capital elevado.
La lógica de este mecanismo es directa: el solicitante realiza una inversión y el Estado otorga un estatus de residencia. Por ello, el procedimiento suele ser más rápido y exige menos trámites que los programas dirigidos a empresas emergentes.
Los programas de visado de inversor establecen, con carácter general, la obligación de acreditar el origen lícito del capital, la ausencia de antecedentes penales y el mantenimiento efectivo de la inversión durante todo el periodo de vigencia del régimen correspondiente. Asimismo, algunos países pueden exigir la contratación de un seguro médico o el cumplimiento de determinados períodos mínimos de residencia, sin que ello implique necesariamente la obligación de residir de manera continuada en el territorio del país.
El procedimiento de tramitación del visado de inversor se estructura, con carácter general, en varias fases claramente definidas. En primer lugar, el solicitante debe seleccionar el país de destino, atendiendo a criterios como el umbral mínimo de inversión, el régimen fiscal y las condiciones de acceso a la residencia permanente. Posteriormente, debe preparar la documentación exigida, que suele incluir certificados oficiales, acreditación del origen lícito de los fondos, copias de extractos bancarios y el contrato de inversión correspondiente.
Una vez presentada la solicitud, las autoridades competentes llevan a cabo un proceso de verificación (Due Diligence) destinado a confirmar la legalidad de los fondos y la idoneidad del solicitante. Tras la resolución favorable, el interesado debe formalizar la inversión, ya sea mediante la adquisición de bienes inmuebles, la transferencia de capital o la firma del acuerdo de inversión previsto. Cumplido este requisito, el solicitante obtiene un permiso de residencia temporal o, en su caso, un visado de entrada que permite completar el procedimiento dentro del país.
En términos de plazos, los programas de inversión figuran entre los más ágiles del ámbito migratorio, con una duración aproximada que puede oscilar entre dos y tres semanas en los Emiratos Árabes Unidos y varios meses en países de Europa o en Estados Unidos.
El visado de residencia de España exige una inversión mínima de 500 000 euros en bienes inmuebles o de 1 millón de euros en acciones de sociedades. Los participantes en el programa obtienen la condición de residentes, así como la posibilidad de constituir una empresa y residir en el país junto con su familia.
El visado de inversor inmobiliario de los Emiratos Árabes Unidos confiere un permiso de residencia a los titulares de propiedades cuyo valor sea igual o superior a 750 000 dírhams. Este visado se tramita sin necesidad de patrocinador, tiene una validez de dos a tres años y puede renovarse. Permite residir en el país, entrar y salir libremente y solicitar visados para los miembros de la familia. El procedimiento de obtención suele completarse en tres a cinco días.
El visado del programa piloto de inversores (I-51 / EB-5) está destinado a inversores que aportan capital a zonas de inversión designadas y contribuyen a la creación de empleo. Los beneficiarios pueden inmigrar al país, obtener la residencia permanente y, posteriormente, solicitar la ciudadanía. El programa EB-5 continúa siendo una de las vías más directas para obtener la “tarjeta verde” mediante inversión.
El Golden Visa de Portugal constituye un permiso de residencia temporal de dos años para inversores que destinan capital a fondos, empresas o proyectos científicos o culturales. La solicitud se presenta en línea a través de AIMA y, tras la aprobación, es obligatoria la toma de datos biométricos en Portugal. El estatuto otorgado permite residir y trabajar en el país, así como viajar libremente por el espacio Schengen.
La característica esencial de los programas de inversión es su previsibilidad: el solicitante conoce de antemano los importes exigidos, los plazos, las condiciones aplicables y las fases del procedimiento, que se desarrollan conforme a una estructura claramente establecida.
El visado para empresas emergentes no se basa en la capacidad de inversión, sino en el potencial del proyecto. Los países que implementan este tipo de programas buscan atraer emprendedores, ideas innovadoras y tecnologías. En este régimen no se exige un capital elevado, pero sí un plan de negocio sólido, la acreditación de competencias, una propuesta innovadora y el compromiso real de desarrollar el proyecto. Por este motivo, se trata de una vía más compleja, de mayor duración y que requiere una participación más activa por parte del solicitante.
Es necesario acreditar que el proyecto posee viabilidad real. Para ello, cada país aplica sus propios mecanismos de evaluación, que pueden incluir una carta de apoyo emitida por un incubador o fondo, la participación en un programa de aceleración, una entrevista ante un comité de selección, la acreditación de la experiencia del fundador, el conocimiento del idioma y la disponibilidad de medios económicos suficientes para cubrir los gastos de subsistencia hasta la puesta en marcha de la actividad empresarial.
El procedimiento de obtención del visado para empresas emergentes se articula en varias fases claramente definidas. En primer lugar, el solicitante debe elaborar un plan de negocio completo, que no se limite a la descripción de la idea, sino que acredite su carácter innovador, su capacidad de escalabilidad, la creación potencial de empleo y las ventajas competitivas del proyecto.
Posteriormente, es necesario obtener el respaldo de una entidad acreditada, como un fondo, un incubador, un acelerador o un centro de capital riesgo. Estas entidades son las competentes para emitir la carta de apoyo, documento que constituye un elemento esencial del procedimiento. Para su obtención, el solicitante debe participar en presentaciones, entrevistas o fases de evaluación, en un proceso similar al de la presentación de un proyecto ante un fondo de inversión.
La fase siguiente consiste en la preparación de la documentación personal, que suele incluir la acreditación de competencias profesionales, experiencia y formación, y, en determinados países, un certificado de conocimientos lingüísticos. Algunos Estados establecen requisitos adicionales, como un nivel mínimo de inglés o la acreditación de medios económicos suficientes para cubrir los gastos iniciales de subsistencia.
Una vez presentada la solicitud, las autoridades realizan un procedimiento de verificación (Due Diligence) que no se limita al análisis del solicitante, sino que incluye una evaluación de la viabilidad del proyecto, sus riesgos y las competencias del fundador.
Tras una resolución favorable, el emprendedor obtiene un visado de entrada y procede a la implantación inicial del proyecto dentro del país. Este proceso no finaliza con la concesión del visado: el solicitante debe desarrollar efectivamente la actividad, mantener la información actualizada, acreditar avances y cumplir con las obligaciones establecidas. Solo tras ello podrá solicitar la prórroga del estatus, el permiso de residencia temporal o, en su caso, la residencia permanente.
El Visado para empresas emergentes de Canadá (Start-up Visa Program) está dirigido a emprendedores que presentan proyectos innovadores con capacidad para competir a escala internacional y generar empleo en Canadá. El requisito esencial consiste en obtener una carta de apoyo emitida por una entidad acreditada, entre las que se encuentran fondos de capital riesgo, redes de inversores ángeles y incubadoras de empresas autorizadas por el Gobierno de Canadá. Entre estas entidades figuran, por ejemplo, Creative Destruction Lab, Highline BETA, Angel One, Empowered Startups y otras organizaciones facultadas para evaluar el potencial del proyecto y, en su caso, ofrecer inversión o mentoría. Asimismo, se exige acreditar conocimiento del idioma y medios económicos suficientes para la instalación inicial en el país. El visado se concede por un periodo de hasta un año, con posibilidad de prórroga y acceso posterior a la residencia permanente.
El visado de talento de Francia (Talent Passport / Global Talent Visa) constituye un régimen destinado a personas que aportan un valor añadido acreditado al país: emprendedores, inversores, investigadores y profesionales de los ámbitos creativo y tecnológico. Entre los beneficiarios habituales se encuentran fundadores de empresas emergentes de inteligencia artificial, analistas de datos, arquitectos, diseñadores UX, productores, artistas, investigadores, así como inversores que impulsan proyectos de largo plazo en Francia. Este estatuto se expide por un periodo de tres meses a un año, con posibilidad de renovación y acceso posterior a un permiso de residencia temporal. Es una opción idónea para quienes desarrollan en Francia un proyecto innovador como un servicio digital o una iniciativa biotecnológica, para quienes ejercen una actividad creativa con proyección profesional o para quienes se incorporan a una empresa internacional establecida en el mercado francés.
El visado para empresas emergentes representa, en definitiva, una vía destinada a quienes no solo desean residir en el extranjero, sino integrarse en un ecosistema empresarial, desarrollar un proyecto y acceder a mecanismos de apoyo que abarcan desde asesoramiento especializado hasta subvenciones públicas.
Ambas modalidades conducen a un permiso de residencia temporal, pero responden a perfiles y finalidades claramente diferenciados.
El Visado de Inversor resulta especialmente adecuado para quienes priorizan la estabilidad y la previsibilidad. Se dirige a solicitantes que disponen de un capital suficiente y que no tienen intención de participar de forma activa en la gestión diaria de una actividad empresarial en el país de destino. Esta vía permite obtener un permiso de residencia temporal en un plazo relativamente breve y trasladar a la familia, sin exigir una implicación continuada en el negocio. No obstante, debe tenerse en cuenta que estos programas exigen inversiones de cuantía significativa, por lo que se ajustan a perfiles con recursos económicos ampliamente disponibles.
El Visado para Empresas Emergentes (Start-up Visa) es más apropiado para quienes desean desarrollar un proyecto, crear un producto, constituir un equipo y operar en mercados internacionales. No requiere una inversión elevada, pero sí una participación activa, compromiso con la evolución del proyecto y capacidad para llevarlo a resultados concretos. Es la opción preferida por profesionales del sector tecnológico, emprendedores, creadores de soluciones innovadoras y fundadores de empresas emergentes.
Ambos regímenes conducen a un permiso de residencia temporal y ofrecen la posibilidad de acceder posteriormente a la residencia permanente o, en su caso, a la ciudadanía. La elección entre uno u otro depende del objetivo principal del solicitante: capital o emprendimiento, rapidez o desarrollo del proyecto, inversión o innovación.